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Plaza Alta, piedra, color y memoria

Plaza Alta, piedra, color y memoria
Plaza Alta, piedra, color y memoria

Los soportales, las fachadas de colores y el silencio de algunos momentos convierten la Plaza Alta en uno de esos lugares donde Badajoz parece ir un poco más despacio.

A veces no hace falta salir de Badajoz para mirar la ciudad con otros ojos. La Plaza Alta es uno de esos lugares que cambian según la hora. Hay momentos de movimiento, conversaciones y gente que cruza la plaza. Y otros en los que solo quedan la piedra, los soportales y la luz entrando entre los arcos.

Una plaza que se reconoce al instante

Sus fachadas decoradas en rojo y blanco, los arcos y las columnas forman una imagen muy ligada a Badajoz. Pero la Plaza Alta también está en los pequeños detalles: caminar bajo los soportales, atravesarla sin prisa o detenerse unos minutos para observar una arquitectura que muchas veces damos por conocida.

Badajoz, visto de otra manera

Esta ilustración forma parte de Badajoz ilustrado, una serie para recorrer la ciudad a través de imágenes y pequeñas historias. Porque algunos lugares no necesitan grandes explicaciones. A veces basta con mirar.

Autor: Antonio DíazTipo: Plaza AltaProceso: IA